top of page
  • Foto del escritorStephen Perks

ADORACIÓN A BAAL EN EL MUNDO MODERNO

Actualizado: 28 ene


Por Stephen Perks



* Nota: Discurso traducido al español de el Profesor Stephen Perks, Inglaterra, el cual ofreciera en Conferencia Magistral en el VII Foro Liberal de América Latina, marzo 2022. Recomendamos visitar el sitio web de nuestro amigo y profesor Perks: Kuyper Foundation.



Párrafo 1 - 0’05’’

En el período que siguió a la muerte del rey David, el pueblo de Israel se arraigó profundamente en una forma de religión sincrética que fusionaba elementos del culto a Yahvé con los antiguos cultos de fertilidad de Canaán, identificando a Yahvé, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, con el dios pagano Baal. Esta forma corrupta de culto, anterior a la monarquía, pero que volvió a arraigarse en las prácticas religiosas del pueblo siguiendo el ejemplo de idolatría del propio Salomón, perduró hasta el exilio. Las reformas instituidas por los reyes buenos de Jerusalén apenas tocaron la religión del pueblo, cuyas prácticas de culto funcionaban a nivel folclórico sincrético, pero no en los términos de las prácticas religiosas del templo y del sacerdocio establecidos en la ley mosaica, la cual a menudo se olvidaba y a veces incluso se perdía por completo. En gran parte fue esta corrupción del culto a Yahvé la que condujo al cautiverio babilónico.


Párrafo 2 - 1’15’’

El término Baal significa dueño o señor. Proviene del verbo ba'al, que significa tener dominio sobre. La palabra puede utilizarse para significar la propiedad, por ejemplo, de una casa, una tierra o un ganado. El verbo también significa tomar una esposa, por lo que la palabra baal también significa marido. Cuando se utiliza para referirse a un dios, también significa propietario. Baal era el dueño, el poseedor de la tierra, el dios de la tierra. La palabra también se aplicaba al lugar que se poseía y por eso se utilizaba en los nombres de lugares, por ejemplo, Baal-Hahor, que significa "Baal de Hazor".



Fotografía: La Abeja



Párrafo 3 - 1’59’’

En el clima creado por la apostasía de Salomón y la de su hijo Roboam, parece que el pueblo volvió a identificar a Yahvé, su Dios, como su Baal y confundió su culto con el de los baales cananeos, como había hecho en tiempos de los jueces. Es poco probable que se entendiera una clara distinción entre Yahvé y Baal en el clima de la religión popular que dominaba sus vidas. El culto a Baal era el culto a Yahvé y viceversa para esta gente. Una forma sincrética de religión se había vuelto dominante.


Párrafo 4 - 2’41’’

Ahora bien, los profetas reprendieron al pueblo por esta idolatría. Por ejemplo, Oseas, después de denunciar al pueblo por su idolatría con los baales, proclama la salvación del Señor y dice así:

"Y será en aquel día, dice el Señor, que me llamarás Ishi [es decir, 'mi marido']; y no me llamarás más Baali [es decir, 'mi señor']. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más serán recordados por su nombre". Eso está en Oseas 2:16-17


Párrafo 5 - 3’21’’

Sin embargo, a pesar de las advertencias de los profetas, los hijos de Israel persistieron en estas prácticas religiosas sincretistas, y fue a causa de estas prácticas que Dios los entregó para que fueran llevados cautivos por sus enemigos. A finales del siglo VIII a.C. las diez tribus del reino del norte de Israel fueron llevadas cautivas a Asiria y su tierra fue repoblada por pueblos extranjeros (se puede leer sobre esto en Segundo de Reyes capítulo 17 versículos 9-24). Finalmente, a principios del siglo VI a.C., el pueblo de Judá fue llevado cautivo por los caldeos y exiliado en Babilonia, como había advertido el profeta Jeremías (puede leer sobre esto en el capítulo 32 de Jeremías, versículos 26-44, y especialmente en los versículos 29-30 y 35). La ciudad de Jerusalén y el Templo fueron finalmente destruidos alrededor del año 586 a.C. por el ejército de Nabucodonosor.


Párrafo 6 - 4’33’’

Entonces, ¿qué lecciones pueden aprender los cristianos del siglo XXI de este período de la historia bíblica? ¿Existen similitudes, a cualquier nivel, entre la mentalidad de los antiguos hebreos de este período y la visión del mundo de la sociedad occidental moderna? ¿Existen similitudes que nos ayuden a entender la ceguera espiritual que domina abrumadoramente a las iglesias occidentales modernas?


Párrafo 7 - 5’03’’

Puede parecernos asombroso que el pueblo de Israel no haya reconocido su idolatría, que haya caído en un estado en el que realmente creía estar adorando a Dios practicando los cultos cananeos en los lugares altos, y que los buenos reyes que trataban de hacer lo correcto a los ojos de Yahvé no pudieran hacer nada al respecto, y que tal vez incluso ellos mismos no reconocían plenamente el problema. Nos parece totalmente obvio que tal adoración era contraria a la verdadera adoración a Dios.


Párrafo 8 - 5’42’’

Pero aunque a nosotros nos parezca obvio, a la mayoría del pueblo de Israel de aquella época no lo era. Y debemos detenernos a pensar, por tanto, si somos, a nuestra manera, en nuestros días, culpables de compromisos tan graves como los de los israelitas de entonces. El hecho es que reconocemos los ídolos y los pecados de épocas pasadas y de otras culturas más fácilmente que los de nuestra propia época y cultura.


Párrafo 9 - 6’10’’

Por eso el sincretismo es tan peligroso. Porque no lo reconocemos como lo que es. Y lo hacemos porque estamos tan inconscientemente comprometidos con la cosmovisión que caracteriza a nuestra sociedad y que produce esa misma religión tan idolátrica. Esto es tan cierto para nosotros hoy como lo fue para los antiguos israelitas. Pero es fácil felicitarnos por atacar y abominar los ídolos de épocas pasadas y de otras culturas, sobre todo si no reconocemos ni desafiamos a los ídolos de nuestra propia época y cultura. Atacar a los ídolos del pasado no nos ayudará ahora en nuestra propia vida cristiana. Tenemos que enfrentarnos a los compromisos que afectan nuestra propia cultura, nuestra sociedad, y sin duda nuestras propias vidas.


Párrafo 10 - 7’05’’

Y este es el punto de nuestro estudio de este período de la historia bíblica. No pensemos que un sincretismo tan grave como el demostrado por el pueblo Israel está lejos de la Iglesia o de los cristianos de hoy. No es así. El sincretismo con la falsa religión es un problema para los cristianos de hoy como lo fue para los israelitas de los tiempos del Antiguo Testamento. Los temas involucrados, es decir, los ídolos involucrados, pueden ser diferentes, pero el sincretismo es igual de grave. *** Así como los israelitas pensaban que servían a Dios rindiéndose a la idolatría, también hoy los cristianos pueden ser engañados acerca de a quién están sirviendo, creyendo que están sirviendo a Dios cuando están sirviendo a ídolos porque han sido educados en los términos de, o han comprado, la cosmovisión que valida tal idolatría.


Párrafo 11 - 8’21’’

En esta charla quiero examinar ahora uno de los ídolos políticos más graves y destructivos de nuestra época, un ídolo que ha cautivado al mundo entero y que los cristianos y las Iglesias de todo el mundo han aceptado como una forma válida de política, pero que en realidad es todo lo contrario de lo que es aceptable para Dios. Se trata de un ídolo que existe en dos formas diferentes que están en guerra entre sí pero que, sin embargo, están cortadas con la misma tijera y cuyas diferencias no son más que una discusión familiar. *** Ese ídolo es el socialismo: y sus dos formas son el socialismo comunista y el socialismo fascista.


Párrafo 12 - 9’15”

La gran batalla del siglo XX fue la batalla entre el comunismo y el fascismo. El fascismo ganó esa batalla, y el fascismo es ahora la ideología política dominante en el mundo. En nuestra época, el fascismo se ha acomodado y ha tomado algunos de los componentes ideológicos de la versión derrotada del comunismo de este ídolo, de modo que hay algo de síntesis con algunos elementos de los dos, pero principalmente es el fascismo el que ha sobrevivido y ahora está progresando.


Párrafo 12 - 9’56’’

Ahora bien, el punto importante a tener en cuenta aquí es que fascismo no es capitalismo, *** ni tampoco tiene que ver con el orden económico de libre mercado. El capitalismo y el orden económico de libre mercado no tienen nada en común con el fascismo. Pero es común hoy en día que la gente crea que fascismo es igual a capitalismo, pero no lo es y nunca lo fue. Tanto el comunismo como el fascismo son fenómenos socialistas. El fascismo de Hitler y los nazis era qué, ¿Capitalismo Nacional? ¿Economía nacional de libre mercado? No. Era el Nacional Socialismo. Eso es lo que significa la palabra nazi, es una contracción de la palabra alemana para el socialismo nacional. Es un término abreviado para el nacional socialismo. Y así fue con las otras formas de política fascista. Hay formas de política socialista. Si miramos en la historia al respecto, muchos de los líderes fascistas empezaron en el partido comunista, siguiendo ideas comunistas, y el socialismo nunca fue abandonado. Pasó de ser socialismo internacional a ser socialismo nacional. Esa fue esencialmente la diferencia.


Párrafo 13 - 11’20’’

Pero las Iglesias y muchos cristianos del mundo moderno se han comprometido a fondo con este ídolo político. Por supuesto que no lo llaman fascismo. No piensan en él como fascismo. Lo consideran como socialismo sin comunismo. Pero esta es la cuestión. El socialismo sin comunismo, cuando se practica como ideología política, es fascismo.


Párrafo 14 - 11’51’’

La Iglesia moderna se ha comprometido completamente con el socialismo. En Gran Bretaña, en Europa y en muchos otros lugares del mundo los cristianos piensan que el socialismo es, literalmente "el cristianismo en la práctica". Una afirmación que he escuchado varias veces en Gran Bretaña; de hecho en Gran Bretaña, y en particular la iglesia en Gran Bretaña, está bastante obsesionada con el socialismo, y esta es una afirmación que se escucha con frecuencia. Pero el cristianismo no es socialismo en la práctica. El "socialismo cristiano" es sincretismo y está al mismo nivel que la adoración de Baal en el antiguo Israel; en otras palabras, son dos religiones incompatibles que están en guerra entre sí, practicadas como si fueran la misma religión por personas que no comprenden lo que ninguna de las dos exige y requiere de ellas, y por supuesto sin entender lo que Dios demanda.


Párrafo 15 - 12’54’’

El socialismo solo puede establecerse mediante la amenaza de la violencia, porque esa es la naturaleza del Estado. Como dice el apóstol Pablo en el capítulo 13 versículo 4 de Romanos, las autoridades gobernantes, el gobernante o el Estado si se quiere, no lleva la espada en vano. La fuerza, la amenaza de la violencia, es el medio por el que el Estado impone su voluntad. Por eso, en todo lo que hace el Estado debe someterse a la ley de Dios, y solo cuando es así tiene una autoridad legítima. Si no se ajusta a la ley de Dios, tiene poder, pero no autoridad. El Estado debe ser el servidor de Dios para nuestro bien, como dice Pablo. La función propia del Estado es ser un servidor de Dios para nuestro bien; es ser un servidor de Dios, dice Pablo, un vengador de la ira de Dios sobre el malhechor; en otras palabras, un ministro del juicio de Dios contra el criminal, y lo que es criminal está definido por la palabra de Dios. Por lo tanto, en todo lo que hace, el Estado debe ajustarse a la voluntad de Dios revelada en Su ley. Como decía una doctrina del derecho común inglés, o derecho anglosajón, y cito: "toda ley es o debe ser de acuerdo a la ley de Dios". Esto es de un anuario del reinado de Enrique Séptimo. Pero lamentablemente, este principio del derecho consuetudinario anglosajón ha sido abandonado en la actualidad en las leyes inglesas. De hecho, los legisladores modernos en Inglaterra han pasado por encima de la idea de que la ley hecha por el hombre debe ajustarse a la ley de Dios, pero es un principio bien establecido en el Common Law, o derecho consuetudinario inglés. Cuando el Estado se niega a ajustarse a la voluntad de Dios, abdica de su autoridad. Tiene poder, pero no autoridad, porque el Señor Jesucristo es el único punto en el orden creado donde se concentra toda la autoridad en el cielo y en la tierra, como lo dice Mateo capítulo 28 versículo 18. *** Así que la Biblia nos dice claramente que Cristo tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto cualquiera que tenga cualquier autoridad debe obtenerla de Jesucristo en forma delegada, porque no hay ningún otro lugar en el orden creado de donde pueda venir esa autoridad, y esto significa que en el ejercicio de esa autoridad debe ajustarse a la voluntad de Dios tal como está revelada en Su palabra. Por tanto, el Estado, si se niega a ajustarse a la ley de Dios, tiene poder, pero no tiene autoridad.


Párrafo 16 - 16’07”

Pero el socialismo es una doctrina salida del mismísimo pozo del infierno, y por lo tanto ningún Estado tiene autoridad de Dios para imponerlo. Y siempre ha sido así. El socialismo sólo puede imponerse mediante la anulación de la ley de Dios, y en cada sistema político socialista el Estado se vuelve cada vez más tiránico en su uso de la violencia para establecer su propia voluntad en desafío a la ley de Dios.


Párrafo 17 – 16’37’’

Ahora bien, esto no siempre es tan evidente en unos estados occidentales como en otros, hay diferencias. Y no todos estos estados que han adoptado el socialismo están corriendo hacia el borde del precipicio a la misma velocidad. Algunos corren al precipicio considerablemente más rápido que otros. Pero es el caso, y lo digo de verdad, de Gran Bretaña, un lugar donde no se esperaría esto: El poder de las autoridades para regular y controlar nuestras vidas mediante la amenaza de la fuerza ha crecido exponencialmente durante mi vida, y eso significa en los últimos veinte años, incluso en los últimos diez. Esto está ocurriendo, y tiene que ocurrir porque esa es la naturaleza de la bestia. Y sólo hay una respuesta a ello.


Tenemos entonces que en el socialismo el Estado es el Señor.

Mientras que en el cristianismo es Jesús el Señor de todo.


Párrafo 18 - 17’34’’

No puede haber compromiso entre estas dos posiciones sin sincretismo, y el sincretismo implica poner algo o alguien más en el lugar de Dios como Señor. O Jesús es el Señor, o el Estado es el Señor. Ambos no pueden ser el Señor. Y esta es justamente la misma cuestión a la que se enfrentaron los primeros cristianos. La pregunta era: ¿quién es el Señor, Cristo o el César? Esa era la pregunta. La gran batalla que la iglesia primitiva enfrentó. Y esa es la batalla que estamos enfrentando cada vez más en estos días. E incluso en los últimos dos años la naturaleza de esta batalla se ha vuelto cada vez más clara.


Párrafo 19 - 18’20’’

Así que la pregunta a la que debemos responder ahora es ¿qué hacemos al respecto? ¿Cómo superar el actual orden mundial fascista/socialista? ¿Qué se requiere de nosotros si queremos reemplazar esta idolatría del Estado con la alternativa cristiana?


La respuesta es que debemos sustituir el actual orden social idolátrico por un orden social cristiano. Esto significa que el Estado debe ser reducido a su función propia, tal como se establece en la Biblia, y la función propia del Estado es actuar como el ministerio de la justicia pública. El Estado en la Biblia no es un ministerio de bienestar, economía, cultura, transporte, agricultura, etc. Dios es soberano, no el Estado.


Párrafo 20 – 19’16’’

*** Para establecer una alternativa cristiana al Estado socialista impío, la comunidad cristiana debe asumir el papel que le corresponde. El mercado libre es una parte importante de esto, por supuesto, pero no es una teoría del todo, y hay cosas que el mercado libre no puede hacer. Por lo tanto, hay un papel importante, muy importante, para las organizaciones benéficas cristianas y las obras de misericordia en el ordenamiento adecuado de la sociedad. La familia también debe empezar a cumplir su rol adecuado en la sociedad, en lugar de abdicar de su función al Estado impío. Y las comunidades de creyentes, las congregaciones, también tienen un papel importante que desempeñar. Si queremos tener una sociedad cristiana, no podemos esperar que el Estado haga todas esas cosas para las que Dios ha ordenado instituciones y autoridades alternativas. Sólo si estas cosas se entienden y se practican, una sociedad estará libre del totalitarismo del Estado. Además de un orden económico de libre mercado, que solo puede funcionar correctamente sobre una base moral cristiana, necesitamos familias cristianas, congregaciones cristianas, empresas cristianas, organizaciones benéficas cristianas que ayuden a los pobres y a los enfermos; y por familias cristianas no me refiero solo a familias con cristianos, sino a familias que asuman las responsabilidades que Dios les ha dado y actúen responsablemente en las funciones que Dios ha puesto en su órbita. Lo mismo ocurre con las congregaciones cristianas, las organizaciones benéficas, etc.


Párrafo 21 – 21’09’’

Permítanme darles un ejemplo al respecto. La educación. Si queremos tener un sistema educativo cristiano, tenemos que empezar a crear uno y dejar de abdicar nuestra responsabilidad al Estado. Y digo esto en particular porque es muy relevante para mi propio país: ahora hay, gloria a Dios, un movimiento cristiano de educación en casa bastante fuerte en este país, pero no es ni de lejos tan fuerte como necesita ser, y la gran mayoría de la gente parece pensar que es trabajo del Estado educar a sus hijos, pero la educación que reciben es una educación que no tiene en cuenta a Dios, una educación que enseña que el mundo existe y puede ser entendido sin referencia al Dios que lo creó y lo sostiene continuamente por su poder. Así que, el problema no es la clase de Biblia, el problema es la clase de ciencia, la clase de biología, la clase de historia, la clase de inglés o, en su caso, la clase de lenguaje; todas esas otras materias escolares que la gente cree que no son, entre comillas, "religiosas", lo son. Y les apuesto que el verdadero daño está hecho, porque cuando un niño llega a casa y dice "miren, el profesor dijo algo muy poco cristiano hoy", la mayoría de los padres que son cristianos dirían "Uy, no, no puede ser. Hay que corregirlo". Pero si es en la clase de ciencias, en la de sociales, en la de literatura... es en todos esos asuntos que la gente no considera religiosos, pero que son intensamente religiosos, que el daño está hecho. Y por ende, la cosmovisión de las próximas generaciones está controlada por el Estado socialista impío. Puede ser sutil, y es sutil en el Reino Unido, pero es eficaz y es perjudicial.


Párrafo 22 – 23’01’’

Entonces, tenemos que sacar del negocio al Estado en todas aquellas áreas en las que no tiene un papel dado por Dios, y tenemos que hacerlo proporcionando mejores alternativas cristianas. Y debemos convertirnos en imperium in imperio, un orden social dentro de un orden social que modele al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad. Imperium in imperio era de lo que los romanos acusaban a los cristianos en la iglesia primitiva. Una soberanía dentro de otra soberanía, si se quiere, un estado dentro de otro estado. Los primeros cristianos se organizaron socialmente de una manera que Roma simplemente no podía tolerar. Roma organizaba la sociedad y a nadie más se le permitía hacerlo de acuerdo al pensamiento de los romanos. Había muchas sectas esotéricas como el culto a Isis y Mitra, y Atargatis, que la gente practicaba pero no pretendían reestructurar la sociedad. Cuando llegó el cristianismo, estos cristianos impíos, como los llamó Juliano el Apóstata, empezaron a reestructurar sus propias vidas de tal manera que crearon un orden social alternativo. Y no solo dijeron "Jesús es el Señor", además dijeron "somos miembros de esta ekklesia", y ekklesia es una palabra política, no es una palabra religiosa. Nunca fue una palabra usada para describir nada de lo que hacían los cultos esotéricos. Había otras palabras para describir lo que hacían. Pero ekklesia no era una de ellas. Ekklesia era un término político. Ekklesia era la reunión del demos, el pueblo político, un cuerpo político. De modo que cuando los cristianos afirmaron esto Roma lo entendió claramente. Se estaban organizando como una sociedad. Y así, dijo que eran Imperium in imperio, y lo que eso significaba es que eran traidores a Roma. Y desde la perspectiva romana era cierto. Estaban construyendo un auténtico orden social, y puede que pareciera imposible y sin oportunidad alguna, pero en menos de trescientos años Roma se inclinó de rodillas ante Jesucristo, ¡y volverá a ocurrir! Así que tenemos que ser audaces en esto. Entonces, la verdadera vocación del Estado bajo Dios es proteger al pueblo administrando la justicia según la ley de Dios. Y eso es precisamente lo que enseña Romanos 13 versículos 1 al 7. Hay muchos malentendidos sobre lo que enseña el capítulo 13 de Romanos, versículos 1 a 7. Mucha gente piensa que significa "debes hacer lo que te dicen cuando el estado te lo dice", y eso no es lo que Pablo está enseñando en absoluto. Él está enseñando que el papel apropiado del estado es la administración de la justicia según la ley de Dios. Es un siervo de Dios, y debe someterse a Dios, y debe hacerlo porque sólo hay un lugar en todo el orden creado de donde puede obtener su autoridad, y ese es el Señor Jesucristo.


***

Párrafo 23 - 26’05’’

Por lo tanto, debemos crear un orden social alternativo. Un orden económico de libre mercado sin el fundamento de la fe cristiana para proporcionar la cosmovisión de la sociedad degenerará en una sociedad en la que los ricos y los poderosos oprimirán a los pobres y a los débiles, y que terminará en fascismo. Esto provocará una respuesta comunista, que será igual de opresiva. ¿Y luego qué? Continuas oscilaciones del péndulo entre ambos. Primero el fascismo, luego el comunismo, luego una reacción fascista seguida de otro golpe comunista. Y así sucesivamente, y todo porque el cristianismo ha sido abandonado como base del tejido social.


Párrafo 24 – 26’53’’

Entonces, ¿cómo resolvemos este problema? ¿Cómo construimos un orden social cristiano que remplace los órdenes sociales impíos de los hombres?

En primer lugar, debemos entender que cualquier compromiso con cualquiera de estas dos formas de idolatría socialista, el comunismo y el fascismo, conducirá finalmente al desastre porque desplazará a Dios como el Señor soberano y entronizará a algún otro señor en su lugar. No puede haber neutralidad en la política más que en cualquier otro aspecto de la vida. Dios exige nuestra completa obediencia política. *** El Estado no tiene ninguna indulgencia neutral de parte de Dios. Debe honrar al Hijo o perecer en el camino, como enseña el Salmo 2. Dios no concede neutralidad religiosa al Estado. El Estado debe someterse a la ley de Dios y debe administrar Su voluntad tal como se revela en Su ley.


Párrafo 25 - 27’55’’

En segundo lugar, debemos actuar como una verdadera comunidad cristiana y empezar a formar un orden social alternativo paralelo que modele al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad. Así es como discipulamos a las naciones, es decir, modelamos el reino de Dios para el mundo. El reino de Dios es un orden social profético contrarrevolucionario regido por el pacto de gracia que ha venido a este mundo ahora y está destinado a crecer hasta que desplace y eventualmente reemplace los órdenes sociales de los hombres. Es construyendo este orden social cristiano, que es un orden social paralelo a los órdenes sociales del mundo, que transformaremos el mundo para que las naciones vengan a nosotros y digan lo que el capítulo 2 de Isaías, versículos 3 y 4 dice:


Vendrán muchos pueblos, y dirán:

«Vengan, subamos al monte del Señor,

A la casa del Dios de Jacob,

Para que nos enseñe acerca de Sus caminos,

Y andemos en Sus sendas».

Porque de Sion saldrá la ley,

Y de Jerusalén la palabra del Señor.

Él juzgará entre las naciones,

Y hará decisiones por muchos pueblos.

Forjarán sus espadas en rejas de arado,

Y sus lanzas en podaderas.

No alzará espada nación contra nación,

Ni se adiestrarán más para la guerra.



Párrafo 26 – 29’27’’

Esto es una profecía aún no cumplida. Tiene que cumplirse aún. Jesucristo no regresará hasta que haya sucedido. Y Jesús nos dijo en la gran comisión: *** "Vayan y hagan discípulos a las naciones, vayan y hagan discípulos míos a todas las naciones". El no dijo vayan y hagan discípulos de todas las naciones, el dijo vayan y hagan a todas las naciones mis discípulos. Y luego en el libro de Apocalipsis, capítulo 11, versículo 15, tenemos esto: He aquí que las naciones, los reinos de este mundo se han convertido en el reino de nuestro Señor y de su Cristo. Por lo tanto, esta es la meta por la que debemos trabajar: el discipulado de todo el mundo para Jesucristo, y lo hacemos modelando al mundo lo que debe ser el verdadero orden social, lo que debe ser la verdadera política. Así como un individuo discipula a otro individuo y modela la forma en que un cristiano debe vivir para ese individuo. No se trata sólo de ir a la escuela y aprender algo en un entorno académico descontextualizado. El discípulo aprende de la forma en que vive el que lo discipula. Se encarna en la vida. La enseñanza es tal que se vive. Lo mismo ocurre con el discipulado de las naciones. El verdadero orden social de los cristianos, como el verdadero reino de Dios, debe modelar al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad, y sólo cuando empecemos a hacer eso, las naciones del mundo vendrán y dirán "enséñennos el camino del Señor". Y ese es nuestro futuro, es un futuro glorioso, pero Dios trabaja a través de su pueblo. El cristianismo no funciona con pensamiento mágico. Dios trabaja con la gente, así que nosotros debemos hacerlo. Como dice Pablo "ocúpense en su propia salvación con temor y temblor, porque es Dios quien produce en ustedes, tanto el querer como el hacer por su buena voluntad." Sí, Dios trabaja en nosotros, y es por la gracia de Dios, pero es la gracia de Dios trabajando a través de nosotros. Así que, este es mi mensaje, que debemos modelar al mundo lo que es el verdadero orden social, y el término bíblico para este verdadero orden social es "el reino de Dios", que muestra cómo debemos vivir, que está regido por el Pacto, y que da toda la gloria a Dios y la adoración a Jesucristo.


----

259 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page