ADORACIĆN A BAAL EN EL MUNDO MODERNO
- Stephen Perks
- 21 ene 2023
- 17 Min. de lectura
Actualizado: 28 ene 2023
Por Stephen Perks
* Nota: Discurso traducido al espaƱol de el Profesor Stephen Perks, Inglaterra, el cual ofreciera en Conferencia Magistral en el VII Foro Liberal de AmƩrica Latina, marzo 2022. Recomendamos visitar el sitio web de nuestro amigo y profesor Perks: Kuyper Foundation.
PĆ”rrafo 1 - 0ā05āā
En el perĆodo que siguió a la muerte del rey David, el pueblo de Israel se arraigó profundamente en una forma de religión sincrĆ©tica que fusionaba elementos del culto a YahvĆ© con los antiguos cultos de fertilidad de CanaĆ”n, identificando a YahvĆ©, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, con el dios pagano Baal. Esta forma corrupta de culto, anterior a la monarquĆa, pero que volvió a arraigarse en las prĆ”cticas religiosas del pueblo siguiendo el ejemplo de idolatrĆa del propio Salomón, perduró hasta el exilio. Las reformas instituidas por los reyes buenos de JerusalĆ©n apenas tocaron la religión del pueblo, cuyas prĆ”cticas de culto funcionaban a nivel folclórico sincrĆ©tico, pero no en los tĆ©rminos de las prĆ”cticas religiosas del templo y del sacerdocio establecidos en la ley mosaica, la cual a menudo se olvidaba y a veces incluso se perdĆa por completo. En gran parte fue esta corrupción del culto a YahvĆ© la que condujo al cautiverio babilónico.
PĆ”rrafo 2 - 1ā15āā
El tĆ©rmino Baal significa dueƱo o seƱor. Proviene del verbo ba'al, que significa tener dominio sobre. La palabra puede utilizarse para significar la propiedad, por ejemplo, de una casa, una tierra o un ganado. El verbo tambiĆ©n significa tomar una esposa, por lo que la palabra baal tambiĆ©n significa marido. Cuando se utiliza para referirse a un dios, tambiĆ©n significa propietario. Baal era el dueƱo, el poseedor de la tierra, el dios de la tierra. La palabra tambiĆ©n se aplicaba al lugar que se poseĆa y por eso se utilizaba en los nombres de lugares, por ejemplo, Baal-Hahor, que significa "Baal de Hazor".

FotografĆa: La Abeja
PĆ”rrafo 3 - 1ā59āā
En el clima creado por la apostasĆa de Salomón y la de su hijo Roboam, parece que el pueblo volvió a identificar a YahvĆ©, su Dios, como su Baal y confundió su culto con el de los baales cananeos, como habĆa hecho en tiempos de los jueces. Es poco probable que se entendiera una clara distinción entre YahvĆ© y Baal en el clima de la religión popular que dominaba sus vidas. El culto a Baal era el culto a YahvĆ© y viceversa para esta gente. Una forma sincrĆ©tica de religión se habĆa vuelto dominante.
PĆ”rrafo 4 - 2ā41āā
Ahora bien, los profetas reprendieron al pueblo por esta idolatrĆa. Por ejemplo, Oseas, despuĆ©s de denunciar al pueblo por su idolatrĆa con los baales, proclama la salvación del SeƱor y dice asĆ:
"Y serĆ” en aquel dĆa, dice el SeƱor, que me llamarĆ”s Ishi [es decir, 'mi marido']; y no me llamarĆ”s mĆ”s Baali [es decir, 'mi seƱor']. Porque quitarĆ© de su boca los nombres de los baales, y nunca mĆ”s serĆ”n recordados por su nombre". Eso estĆ” en Oseas 2:16-17
PĆ”rrafo 5 - 3ā21āā
Sin embargo, a pesar de las advertencias de los profetas, los hijos de Israel persistieron en estas prĆ”cticas religiosas sincretistas, y fue a causa de estas prĆ”cticas que Dios los entregó para que fueran llevados cautivos por sus enemigos. A finales del siglo VIII a.C. las diez tribus del reino del norte de Israel fueron llevadas cautivas a Asiria y su tierra fue repoblada por pueblos extranjeros (se puede leer sobre esto en Segundo de Reyes capĆtulo 17 versĆculos 9-24). Finalmente, a principios del siglo VI a.C., el pueblo de JudĆ” fue llevado cautivo por los caldeos y exiliado en Babilonia, como habĆa advertido el profeta JeremĆas (puede leer sobre esto en el capĆtulo 32 de JeremĆas, versĆculos 26-44, y especialmente en los versĆculos 29-30 y 35). La ciudad de JerusalĆ©n y el Templo fueron finalmente destruidos alrededor del aƱo 586 a.C. por el ejĆ©rcito de Nabucodonosor.
PĆ”rrafo 6 - 4ā33āā
Entonces, ĀæquĆ© lecciones pueden aprender los cristianos del siglo XXI de este perĆodo de la historia bĆblica? ĀæExisten similitudes, a cualquier nivel, entre la mentalidad de los antiguos hebreos de este perĆodo y la visión del mundo de la sociedad occidental moderna? ĀæExisten similitudes que nos ayuden a entender la ceguera espiritual que domina abrumadoramente a las iglesias occidentales modernas?
PĆ”rrafo 7 - 5ā03āā
Puede parecernos asombroso que el pueblo de Israel no haya reconocido su idolatrĆa, que haya caĆdo en un estado en el que realmente creĆa estar adorando a Dios practicando los cultos cananeos en los lugares altos, y que los buenos reyes que trataban de hacer lo correcto a los ojos de YahvĆ© no pudieran hacer nada al respecto, y que tal vez incluso ellos mismos no reconocĆan plenamente el problema. Nos parece totalmente obvio que tal adoración era contraria a la verdadera adoración a Dios.
PĆ”rrafo 8 - 5ā42āā
Pero aunque a nosotros nos parezca obvio, a la mayorĆa del pueblo de Israel de aquella Ć©poca no lo era. Y debemos detenernos a pensar, por tanto, si somos, a nuestra manera, en nuestros dĆas, culpables de compromisos tan graves como los de los israelitas de entonces. El hecho es que reconocemos los Ćdolos y los pecados de Ć©pocas pasadas y de otras culturas mĆ”s fĆ”cilmente que los de nuestra propia Ć©poca y cultura.
PĆ”rrafo 9 - 6ā10āā
Por eso el sincretismo es tan peligroso. Porque no lo reconocemos como lo que es. Y lo hacemos porque estamos tan inconscientemente comprometidos con la cosmovisión que caracteriza a nuestra sociedad y que produce esa misma religión tan idolĆ”trica. Esto es tan cierto para nosotros hoy como lo fue para los antiguos israelitas. Pero es fĆ”cil felicitarnos por atacar y abominar los Ćdolos de Ć©pocas pasadas y de otras culturas, sobre todo si no reconocemos ni desafiamos a los Ćdolos de nuestra propia Ć©poca y cultura. Atacar a los Ćdolos del pasado no nos ayudarĆ” ahora en nuestra propia vida cristiana. Tenemos que enfrentarnos a los compromisos que afectan nuestra propia cultura, nuestra sociedad, y sin duda nuestras propias vidas.
PĆ”rrafo 10 - 7ā05āā
Y este es el punto de nuestro estudio de este perĆodo de la historia bĆblica. No pensemos que un sincretismo tan grave como el demostrado por el pueblo Israel estĆ” lejos de la Iglesia o de los cristianos de hoy. No es asĆ. El sincretismo con la falsa religión es un problema para los cristianos de hoy como lo fue para los israelitas de los tiempos del Antiguo Testamento. Los temas involucrados, es decir, los Ćdolos involucrados, pueden ser diferentes, pero el sincretismo es igual de grave. *** AsĆ como los israelitas pensaban que servĆan a Dios rindiĆ©ndose a la idolatrĆa, tambiĆ©n hoy los cristianos pueden ser engaƱados acerca de a quiĆ©n estĆ”n sirviendo, creyendo que estĆ”n sirviendo a Dios cuando estĆ”n sirviendo a Ćdolos porque han sido educados en los tĆ©rminos de, o han comprado, la cosmovisión que valida tal idolatrĆa.
PĆ”rrafo 11 - 8ā21āā
En esta charla quiero examinar ahora uno de los Ćdolos polĆticos mĆ”s graves y destructivos de nuestra Ć©poca, un Ćdolo que ha cautivado al mundo entero y que los cristianos y las Iglesias de todo el mundo han aceptado como una forma vĆ”lida de polĆtica, pero que en realidad es todo lo contrario de lo que es aceptable para Dios. Se trata de un Ćdolo que existe en dos formas diferentes que estĆ”n en guerra entre sĆ pero que, sin embargo, estĆ”n cortadas con la misma tijera y cuyas diferencias no son mĆ”s que una discusión familiar. *** Ese Ćdolo es el socialismo: y sus dos formas son el socialismo comunista y el socialismo fascista.
PĆ”rrafo 12 - 9ā15ā
La gran batalla del siglo XX fue la batalla entre el comunismo y el fascismo. El fascismo ganó esa batalla, y el fascismo es ahora la ideologĆa polĆtica dominante en el mundo. En nuestra Ć©poca, el fascismo se ha acomodado y ha tomado algunos de los componentes ideológicos de la versión derrotada del comunismo de este Ćdolo, de modo que hay algo de sĆntesis con algunos elementos de los dos, pero principalmente es el fascismo el que ha sobrevivido y ahora estĆ” progresando.
PĆ”rrafo 12 - 9ā56āā
Ahora bien, el punto importante a tener en cuenta aquĆ es que fascismo no es capitalismo, *** ni tampoco tiene que ver con el orden económico de libre mercado. El capitalismo y el orden económico de libre mercado no tienen nada en comĆŗn con el fascismo. Pero es comĆŗn hoy en dĆa que la gente crea que fascismo es igual a capitalismo, pero no lo es y nunca lo fue. Tanto el comunismo como el fascismo son fenómenos socialistas. El fascismo de Hitler y los nazis era quĆ©, ĀæCapitalismo Nacional? ĀæEconomĆa nacional de libre mercado? No. Era el Nacional Socialismo. Eso es lo que significa la palabra nazi, es una contracción de la palabra alemana para el socialismo nacional. Es un tĆ©rmino abreviado para el nacional socialismo. Y asĆ fue con las otras formas de polĆtica fascista. Hay formas de polĆtica socialista. Si miramos en la historia al respecto, muchos de los lĆderes fascistas empezaron en el partido comunista, siguiendo ideas comunistas, y el socialismo nunca fue abandonado. Pasó de ser socialismo internacional a ser socialismo nacional. Esa fue esencialmente la diferencia.
PĆ”rrafo 13 - 11ā20āā
Pero las Iglesias y muchos cristianos del mundo moderno se han comprometido a fondo con este Ćdolo polĆtico. Por supuesto que no lo llaman fascismo. No piensan en Ć©l como fascismo. Lo consideran como socialismo sin comunismo. Pero esta es la cuestión. El socialismo sin comunismo, cuando se practica como ideologĆa polĆtica, es fascismo.
PĆ”rrafo 14 - 11ā51āā
La Iglesia moderna se ha comprometido completamente con el socialismo. En Gran BretaƱa, en Europa y en muchos otros lugares del mundo los cristianos piensan que el socialismo es, literalmente "el cristianismo en la prĆ”ctica". Una afirmación que he escuchado varias veces en Gran BretaƱa; de hecho en Gran BretaƱa, y en particular la iglesia en Gran BretaƱa, estĆ” bastante obsesionada con el socialismo, y esta es una afirmación que se escucha con frecuencia. Pero el cristianismo no es socialismo en la prĆ”ctica. El "socialismo cristiano" es sincretismo y estĆ” al mismo nivel que la adoración de Baal en el antiguo Israel; en otras palabras, son dos religiones incompatibles que estĆ”n en guerra entre sĆ, practicadas como si fueran la misma religión por personas que no comprenden lo que ninguna de las dos exige y requiere de ellas, y por supuesto sin entender lo que Dios demanda.
PĆ”rrafo 15 - 12ā54āā
El socialismo solo puede establecerse mediante la amenaza de la violencia, porque esa es la naturaleza del Estado. Como dice el apóstol Pablo en el capĆtulo 13 versĆculo 4 de Romanos, las autoridades gobernantes, el gobernante o el Estado si se quiere, no lleva la espada en vano. La fuerza, la amenaza de la violencia, es el medio por el que el Estado impone su voluntad. Por eso, en todo lo que hace el Estado debe someterse a la ley de Dios, y solo cuando es asĆ tiene una autoridad legĆtima. Si no se ajusta a la ley de Dios, tiene poder, pero no autoridad. El Estado debe ser el servidor de Dios para nuestro bien, como dice Pablo. La función propia del Estado es ser un servidor de Dios para nuestro bien; es ser un servidor de Dios, dice Pablo, un vengador de la ira de Dios sobre el malhechor; en otras palabras, un ministro del juicio de Dios contra el criminal, y lo que es criminal estĆ” definido por la palabra de Dios. Por lo tanto, en todo lo que hace, el Estado debe ajustarse a la voluntad de Dios revelada en Su ley. Como decĆa una doctrina del derecho comĆŗn inglĆ©s, o derecho anglosajón, y cito: "toda ley es o debe ser de acuerdo a la ley de Dios". Esto es de un anuario del reinado de Enrique SĆ©ptimo. Pero lamentablemente, este principio del derecho consuetudinario anglosajón ha sido abandonado en la actualidad en las leyes inglesas. De hecho, los legisladores modernos en Inglaterra han pasado por encima de la idea de que la ley hecha por el hombre debe ajustarse a la ley de Dios, pero es un principio bien establecido en el Common Law, o derecho consuetudinario inglĆ©s. Cuando el Estado se niega a ajustarse a la voluntad de Dios, abdica de su autoridad. Tiene poder, pero no autoridad, porque el SeƱor Jesucristo es el Ćŗnico punto en el orden creado donde se concentra toda la autoridad en el cielo y en la tierra, como lo dice Mateo capĆtulo 28 versĆculo 18. *** AsĆ que la Biblia nos dice claramente que Cristo tiene toda la autoridad en el cielo y en la tierra. Por lo tanto cualquiera que tenga cualquier autoridad debe obtenerla de Jesucristo en forma delegada, porque no hay ningĆŗn otro lugar en el orden creado de donde pueda venir esa autoridad, y esto significa que en el ejercicio de esa autoridad debe ajustarse a la voluntad de Dios tal como estĆ” revelada en Su palabra. Por tanto, el Estado, si se niega a ajustarse a la ley de Dios, tiene poder, pero no tiene autoridad.
PĆ”rrafo 16 - 16ā07ā
Pero el socialismo es una doctrina salida del mismĆsimo pozo del infierno, y por lo tanto ningĆŗn Estado tiene autoridad de Dios para imponerlo. Y siempre ha sido asĆ. El socialismo sólo puede imponerse mediante la anulación de la ley de Dios, y en cada sistema polĆtico socialista el Estado se vuelve cada vez mĆ”s tirĆ”nico en su uso de la violencia para establecer su propia voluntad en desafĆo a la ley de Dios.
PĆ”rrafo 17 ā 16ā37āā
Ahora bien, esto no siempre es tan evidente en unos estados occidentales como en otros, hay diferencias. Y no todos estos estados que han adoptado el socialismo estĆ”n corriendo hacia el borde del precipicio a la misma velocidad. Algunos corren al precipicio considerablemente mĆ”s rĆ”pido que otros. Pero es el caso, y lo digo de verdad, de Gran BretaƱa, un lugar donde no se esperarĆa esto: El poder de las autoridades para regular y controlar nuestras vidas mediante la amenaza de la fuerza ha crecido exponencialmente durante mi vida, y eso significa en los Ćŗltimos veinte aƱos, incluso en los Ćŗltimos diez. Esto estĆ” ocurriendo, y tiene que ocurrir porque esa es la naturaleza de la bestia. Y sólo hay una respuesta a ello.
Tenemos entonces que en el socialismo el Estado es el SeƱor.
Mientras que en el cristianismo es Jesús el Señor de todo.
PĆ”rrafo 18 - 17ā34āā
No puede haber compromiso entre estas dos posiciones sin sincretismo, y el sincretismo implica poner algo o alguien mĆ”s en el lugar de Dios como SeƱor. O JesĆŗs es el SeƱor, o el Estado es el SeƱor. Ambos no pueden ser el SeƱor. Y esta es justamente la misma cuestión a la que se enfrentaron los primeros cristianos. La pregunta era: ĀæquiĆ©n es el SeƱor, Cristo o el CĆ©sar? Esa era la pregunta. La gran batalla que la iglesia primitiva enfrentó. Y esa es la batalla que estamos enfrentando cada vez mĆ”s en estos dĆas. E incluso en los Ćŗltimos dos aƱos la naturaleza de esta batalla se ha vuelto cada vez mĆ”s clara.
PĆ”rrafo 19 - 18ā20āā
AsĆ que la pregunta a la que debemos responder ahora es ĀæquĆ© hacemos al respecto? ĀæCómo superar el actual orden mundial fascista/socialista? ĀæQuĆ© se requiere de nosotros si queremos reemplazar esta idolatrĆa del Estado con la alternativa cristiana?
La respuesta es que debemos sustituir el actual orden social idolĆ”trico por un orden social cristiano. Esto significa que el Estado debe ser reducido a su función propia, tal como se establece en la Biblia, y la función propia del Estado es actuar como el ministerio de la justicia pĆŗblica. El Estado en la Biblia no es un ministerio de bienestar, economĆa, cultura, transporte, agricultura, etc. Dios es soberano, no el Estado.
PĆ”rrafo 20 ā 19ā16āā
*** Para establecer una alternativa cristiana al Estado socialista impĆo, la comunidad cristiana debe asumir el papel que le corresponde. El mercado libre es una parte importante de esto, por supuesto, pero no es una teorĆa del todo, y hay cosas que el mercado libre no puede hacer. Por lo tanto, hay un papel importante, muy importante, para las organizaciones benĆ©ficas cristianas y las obras de misericordia en el ordenamiento adecuado de la sociedad. La familia tambiĆ©n debe empezar a cumplir su rol adecuado en la sociedad, en lugar de abdicar de su función al Estado impĆo. Y las comunidades de creyentes, las congregaciones, tambiĆ©n tienen un papel importante que desempeƱar. Si queremos tener una sociedad cristiana, no podemos esperar que el Estado haga todas esas cosas para las que Dios ha ordenado instituciones y autoridades alternativas. Sólo si estas cosas se entienden y se practican, una sociedad estarĆ” libre del totalitarismo del Estado. AdemĆ”s de un orden económico de libre mercado, que solo puede funcionar correctamente sobre una base moral cristiana, necesitamos familias cristianas, congregaciones cristianas, empresas cristianas, organizaciones benĆ©ficas cristianas que ayuden a los pobres y a los enfermos; y por familias cristianas no me refiero solo a familias con cristianos, sino a familias que asuman las responsabilidades que Dios les ha dado y actĆŗen responsablemente en las funciones que Dios ha puesto en su órbita. Lo mismo ocurre con las congregaciones cristianas, las organizaciones benĆ©ficas, etc.
PĆ”rrafo 21 ā 21ā09āā
PermĆtanme darles un ejemplo al respecto. La educación. Si queremos tener un sistema educativo cristiano, tenemos que empezar a crear uno y dejar de abdicar nuestra responsabilidad al Estado. Y digo esto en particular porque es muy relevante para mi propio paĆs: ahora hay, gloria a Dios, un movimiento cristiano de educación en casa bastante fuerte en este paĆs, pero no es ni de lejos tan fuerte como necesita ser, y la gran mayorĆa de la gente parece pensar que es trabajo del Estado educar a sus hijos, pero la educación que reciben es una educación que no tiene en cuenta a Dios, una educación que enseƱa que el mundo existe y puede ser entendido sin referencia al Dios que lo creó y lo sostiene continuamente por su poder. AsĆ que, el problema no es la clase de Biblia, el problema es la clase de ciencia, la clase de biologĆa, la clase de historia, la clase de inglĆ©s o, en su caso, la clase de lenguaje; todas esas otras materias escolares que la gente cree que no son, entre comillas, "religiosas", lo son. Y les apuesto que el verdadero daƱo estĆ” hecho, porque cuando un niƱo llega a casa y dice "miren, el profesor dijo algo muy poco cristiano hoy", la mayorĆa de los padres que son cristianos dirĆan "Uy, no, no puede ser. Hay que corregirlo". Pero si es en la clase de ciencias, en la de sociales, en la de literatura... es en todos esos asuntos que la gente no considera religiosos, pero que son intensamente religiosos, que el daƱo estĆ” hecho. Y por ende, la cosmovisión de las próximas generaciones estĆ” controlada por el Estado socialista impĆo. Puede ser sutil, y es sutil en el Reino Unido, pero es eficaz y es perjudicial.
PĆ”rrafo 22 ā 23ā01āā
Entonces, tenemos que sacar del negocio al Estado en todas aquellas Ć”reas en las que no tiene un papel dado por Dios, y tenemos que hacerlo proporcionando mejores alternativas cristianas. Y debemos convertirnos en imperium in imperio, un orden social dentro de un orden social que modele al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad. Imperium in imperio era de lo que los romanos acusaban a los cristianos en la iglesia primitiva. Una soberanĆa dentro de otra soberanĆa, si se quiere, un estado dentro de otro estado. Los primeros cristianos se organizaron socialmente de una manera que Roma simplemente no podĆa tolerar. Roma organizaba la sociedad y a nadie mĆ”s se le permitĆa hacerlo de acuerdo al pensamiento de los romanos. HabĆa muchas sectas esotĆ©ricas como el culto a Isis y Mitra, y Atargatis, que la gente practicaba pero no pretendĆan reestructurar la sociedad. Cuando llegó el cristianismo, estos cristianos impĆos, como los llamó Juliano el Apóstata, empezaron a reestructurar sus propias vidas de tal manera que crearon un orden social alternativo. Y no solo dijeron "JesĆŗs es el SeƱor", ademĆ”s dijeron "somos miembros de esta ekklesia", y ekklesia es una palabra polĆtica, no es una palabra religiosa. Nunca fue una palabra usada para describir nada de lo que hacĆan los cultos esotĆ©ricos. HabĆa otras palabras para describir lo que hacĆan. Pero ekklesia no era una de ellas. Ekklesia era un tĆ©rmino polĆtico. Ekklesia era la reunión del demos, el pueblo polĆtico, un cuerpo polĆtico. De modo que cuando los cristianos afirmaron esto Roma lo entendió claramente. Se estaban organizando como una sociedad. Y asĆ, dijo que eran Imperium in imperio, y lo que eso significaba es que eran traidores a Roma. Y desde la perspectiva romana era cierto. Estaban construyendo un autĆ©ntico orden social, y puede que pareciera imposible y sin oportunidad alguna, pero en menos de trescientos aƱos Roma se inclinó de rodillas ante Jesucristo, Ā”y volverĆ” a ocurrir! AsĆ que tenemos que ser audaces en esto. Entonces, la verdadera vocación del Estado bajo Dios es proteger al pueblo administrando la justicia segĆŗn la ley de Dios. Y eso es precisamente lo que enseƱa Romanos 13 versĆculos 1 al 7. Hay muchos malentendidos sobre lo que enseƱa el capĆtulo 13 de Romanos, versĆculos 1 a 7. Mucha gente piensa que significa "debes hacer lo que te dicen cuando el estado te lo dice", y eso no es lo que Pablo estĆ” enseƱando en absoluto. Ćl estĆ” enseƱando que el papel apropiado del estado es la administración de la justicia segĆŗn la ley de Dios. Es un siervo de Dios, y debe someterse a Dios, y debe hacerlo porque sólo hay un lugar en todo el orden creado de donde puede obtener su autoridad, y ese es el SeƱor Jesucristo.
***
PĆ”rrafo 23 - 26ā05āā
Por lo tanto, debemos crear un orden social alternativo. Un orden económico de libre mercado sin el fundamento de la fe cristiana para proporcionar la cosmovisión de la sociedad degenerarÔ en una sociedad en la que los ricos y los poderosos oprimirÔn a los pobres y a los débiles, y que terminarÔ en fascismo. Esto provocarÔ una respuesta comunista, que serÔ igual de opresiva. ¿Y luego qué? Continuas oscilaciones del péndulo entre ambos. Primero el fascismo, luego el comunismo, luego una reacción fascista seguida de otro golpe comunista. Y asà sucesivamente, y todo porque el cristianismo ha sido abandonado como base del tejido social.
PĆ”rrafo 24 ā 26ā53āā
Entonces, Āæcómo resolvemos este problema? ĀæCómo construimos un orden social cristiano que remplace los órdenes sociales impĆos de los hombres?
En primer lugar, debemos entender que cualquier compromiso con cualquiera de estas dos formas de idolatrĆa socialista, el comunismo y el fascismo, conducirĆ” finalmente al desastre porque desplazarĆ” a Dios como el SeƱor soberano y entronizarĆ” a algĆŗn otro seƱor en su lugar. No puede haber neutralidad en la polĆtica mĆ”s que en cualquier otro aspecto de la vida. Dios exige nuestra completa obediencia polĆtica. *** El Estado no tiene ninguna indulgencia neutral de parte de Dios. Debe honrar al Hijo o perecer en el camino, como enseƱa el Salmo 2. Dios no concede neutralidad religiosa al Estado. El Estado debe someterse a la ley de Dios y debe administrar Su voluntad tal como se revela en Su ley.
PĆ”rrafo 25 - 27ā55āā
En segundo lugar, debemos actuar como una verdadera comunidad cristiana y empezar a formar un orden social alternativo paralelo que modele al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad. AsĆ es como discipulamos a las naciones, es decir, modelamos el reino de Dios para el mundo. El reino de Dios es un orden social profĆ©tico contrarrevolucionario regido por el pacto de gracia que ha venido a este mundo ahora y estĆ” destinado a crecer hasta que desplace y eventualmente reemplace los órdenes sociales de los hombres. Es construyendo este orden social cristiano, que es un orden social paralelo a los órdenes sociales del mundo, que transformaremos el mundo para que las naciones vengan a nosotros y digan lo que el capĆtulo 2 de IsaĆas, versĆculos 3 y 4 dice:
VendrƔn muchos pueblos, y dirƔn:
«Vengan, subamos al monte del Señor,
A la casa del Dios de Jacob,
Para que nos enseƱe acerca de Sus caminos,
Y andemos en Sus sendasĀ».
Porque de Sion saldrĆ” la ley,
Y de JerusalƩn la palabra del SeƱor.
Ćl juzgarĆ” entre las naciones,
Y harĆ” decisiones por muchos pueblos.
ForjarƔn sus espadas en rejas de arado,
Y sus lanzas en podaderas.
No alzarÔ espada nación contra nación,
Ni se adiestrarƔn mƔs para la guerra.
PĆ”rrafo 26 ā 29ā27āā
Esto es una profecĆa aĆŗn no cumplida. Tiene que cumplirse aĆŗn. Jesucristo no regresarĆ” hasta que haya sucedido. Y JesĆŗs nos dijo en la gran comisión: *** "Vayan y hagan discĆpulos a las naciones, vayan y hagan discĆpulos mĆos a todas las naciones". El no dijo vayan y hagan discĆpulos de todas las naciones, el dijo vayan y hagan a todas las naciones mis discĆpulos. Y luego en el libro de Apocalipsis, capĆtulo 11, versĆculo 15, tenemos esto: He aquĆ que las naciones, los reinos de este mundo se han convertido en el reino de nuestro SeƱor y de su Cristo. Por lo tanto, esta es la meta por la que debemos trabajar: el discipulado de todo el mundo para Jesucristo, y lo hacemos modelando al mundo lo que debe ser el verdadero orden social, lo que debe ser la verdadera polĆtica. AsĆ como un individuo discipula a otro individuo y modela la forma en que un cristiano debe vivir para ese individuo. No se trata sólo de ir a la escuela y aprender algo en un entorno acadĆ©mico descontextualizado. El discĆpulo aprende de la forma en que vive el que lo discipula. Se encarna en la vida. La enseƱanza es tal que se vive. Lo mismo ocurre con el discipulado de las naciones. El verdadero orden social de los cristianos, como el verdadero reino de Dios, debe modelar al mundo lo que debe ser la verdadera sociedad, y sólo cuando empecemos a hacer eso, las naciones del mundo vendrĆ”n y dirĆ”n "ensƩƱennos el camino del SeƱor". Y ese es nuestro futuro, es un futuro glorioso, pero Dios trabaja a travĆ©s de su pueblo. El cristianismo no funciona con pensamiento mĆ”gico. Dios trabaja con la gente, asĆ que nosotros debemos hacerlo. Como dice Pablo "ocĆŗpense en su propia salvación con temor y temblor, porque es Dios quien produce en ustedes, tanto el querer como el hacer por su buena voluntad." SĆ, Dios trabaja en nosotros, y es por la gracia de Dios, pero es la gracia de Dios trabajando a travĆ©s de nosotros. AsĆ que, este es mi mensaje, que debemos modelar al mundo lo que es el verdadero orden social, y el tĆ©rmino bĆblico para este verdadero orden social es "el reino de Dios", que muestra cómo debemos vivir, que estĆ” regido por el Pacto, y que da toda la gloria a Dios y la adoración a Jesucristo.
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